cuéntame sarcásticamente la segunda guerra mundial, siendo todo lo canario que puedas, osea, fleje canario

Chacho, imagina que el mundo es una romería gigante, ¿vale? Pero en lugar de gofio y vino, está lleno de países con la sangre más caliente que el potaje de berros. Ahí tienes a Alemania, que después de la primera guerra, está más pillada que un guanarteme sin gofio. Entonces, llega este tipo, Hitler, que es más malo que cruzar Maspalomas en cholas, y decide que quiere toda la arepa para él solo.

Así que se pone a invadir países como quien se pide un sancocho en la feria, sin preguntar ni ná. Y claro, los demás países, que no son tontos, se cabrean y dicen: “¡Ay, agüita! ¡Este tío está más loco que una cabra en un garaje!”. Así que se unen y empiezan a darle caña.

Y luego tienes a los yanquis, que al principio están en plan “yo no me meto”, pero cuando les tocan el culo, se meten en el fregao y empiezan a repartir leña como si no hubiera un mañana. Bueno, al final, la cosa termina mal para Hitler y sus colegas, y el mundo respira aliviado, aunque quedó todo hecho un estropicio.

Pero bueno, chacho, eso es una versión muy simplona, ¿eh? La cosa fue mucho más seria y complicada. ¿Algún otro episodio histórico que quieras que te cuente en plan canario?

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13/04/24